La Profecía del Terremoto de 1894
A las diez en punto de la noche del 18 de abril de 1894, el suelo andino se tragó la tranquilidad de Pueblo Hondo, Zea y Santa Cruz de Mora. En cuestión de segundos, la piedra se hizo polvo y el polvo se cobró decenas de vidas. Pero entre las ruinas y la muerte, un milagro respiraba bajo la sombra de unos naranjos. Un milagro que no se debió a la suerte, sino a la obediencia. Bienvenidos a un nuevo episodio. Hoy, de la mano de Bernardo Zinguer, viajamos al pasado para escuchar el eco de una tragedia y la voz de una madre que previó el desastre. Escuchen con atención... porque escuchar, a veces, salva vidas.
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